La visita por sorpresa de Davante Adams: un recuerdo imborrable para este fan de los Packers

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GREEN BAY – Un nuevo receptor llegaba a las filas de los Packers y, para Michael Crook, este hecho significaba que necesitaba una nueva camiseta para conmemorar la ocasión.

Davante Adams fue seleccionado en la segunda ronda del NFL Draft de 2014 por los Green Bay Packers y, poco después, Crook se desplazó desde su localidad natal, Beaver Dam, hasta la Packers Pro Shop, para hacerse con la camiseta No. 17, la del flamante nuevo integrante de un ataque, ya por entonces, liderado por Aaron Rodgers.

“Es mi jugador favorito,” dijo Crook, de 28 años. “Tenía unas expectativas muy altas en él viniendo de Fresno State, jugando con Derek Carr, ya se veía que podía jugar muy bien. “Este jugador va a ser bueno,” pensé.

Esta semana, poco más de cuatro años después, Crook volvió a Green Bay para disfrutar de un viaje de pesca con su gran amigo, Nathan Smith, llevándose su preciada camiseta No. 17.

Ninguno de los dos tuvo mucha suerte en el agua, pero Crook insistió en ir al entrenamiento del lunes, en Nitschke Field. Después, más tarde, paró en la Packers Pro Shop para hacerse con algunas gorras nuevas del equipo.

Crook caminaba de regreso al hotel, todavía con la No. 17 de Adams puesta desde el entrenamiento, cuando un coche se le acercó en el estacionamiento de Lambeau Field, extrañamente vacío.

“Caminaba de regreso a mi habitación del hotel y, de repente, tenía un coche justo detrás de mí. Pensé: ‘Ok, ¿qué está pasando?’” Crook recordaba con sorpresa. “Entonces, vi que se bajaba la ventanilla del coche y escuché, ‘Bonita camiseta esa que llevas.’

“Wow, es Davante Adams.” Bueno, en realidad Crook no dijo “Wow.”

En una story de Instagram de la página de Adams, que rápidamente se hizo viral, nos mostraba como un Crook emocionado por encontrarse a su ídolo, exclamaba “Wow, &%$%!” – un improperio que preferimos no escribir, antes de que terminara la grabación.

Todo lo grabó Adams, que estaba de camino a su casa desde el estadio, cuando se dio cuenta de que alguien llevando su camiseta andaba solo en el estacionamiento. Era Crook, desprevenido, y Davante decidió gastarle una broma.

Los dos disfrutaron de un momento amistoso, intercambiando opiniones y con Crook mostrándole a Adams algunos objetos que había recogido ese día, que pasó en las instalaciones de los Green Bay Packers. Ya antes de irse, Adams le preguntó a Cook si quería que le firmase su camiseta. Crook, sintiéndose algo tonto, admitió tímidamente que no tenía un rotulador.

“Me preguntó (Crook) si tenía un bolígrafo y le dije, ‘Tienes que estar un poco más preparado,” dijo Adams con una sonrisa. “Le dije que viniera al entrenamiento del día siguiente, que si lo veía ahí, le firmaría la camiseta.”

Crook aceptó, le deseó suerte a Adams y los dos se marcharon, cada uno por su lado. Mientras que Crook volvía a su hotel, empezó a enviar mensajes de texto como loco a su grupo de amigos.

Algunos de ellos, mucho más metidos en redes sociales, ya habían visto el vídeo en el Instagram de Adams. Crook, que con la emoción del momento no se dio cuenta de que Adams lo había grabado, no dudó en descargarse la app y crearse una cuenta de Instagram para para ver el video – la única cuenta a la que siguió, y sigue siendo así, es la de Adams – e inmediatamente hizo una captura de pantalla para enviárselo a Smith.

“Su primer mensaje fue, ‘Dios, qué locura. No te lo vas a creer! No te vas a creer a quién he conocido’” recuerda Smith. “Me envió la captura del post de Instagram y yo pensé que se trataba de una foto que le hizo Davante al encontrarse con él, sin más. Pero no, me dijo, ‘Es un video!’ Fue genial, estaba alucinando.”

Crook, tal y como acordó con Davante, apareció en el entrenamiento del jueves, con su camiseta en la mano. Era su primera vez desde hacía como cuatro o cinco años, demasiado tiempo para alguien que en su día fue uno niño de la bicicleta de los Packers, que solía ir con su madre y amigos a los entrenamientos de fin de semana, con la ilusión de recorrer en bicicleta con sus admirados jugadores el camino hasta llegar al campo de entrenamiento.

El mismísimo Donald Driver hizo ese camino con él una vez, un hito personal, pero su acompañante más leal era Carl Ford, un jugador seleccionado en séptima ronda, el cuál le firmó algunas muñequeras en señal de gratitud.

Ya en el entrenamiento, Crook, que se encontraba en la grada junto a otros fans, estableció contacto visual con Adams ya en el inicio. Intentó que le firmara la camiseta ahí mismo, pero el receptor Pro Bowler estaba demasiado ocupado. Mal momento.

No obstante, Adams, justo al acabar la sesión, se dirigió directamente hacia Crook, en línea recta. Firmó su camiseta – junto con algún que otro artículo para otros fans más jóvenes – antes de montarse en la bicicleta de regreso a Lambeau Field.

“Me vio, vino directamente, y me dijo, ‘Soy un hombre de palabra, ¿verdad?’ Sí lo eres,” le contesté. “Es un gran tipo. Siempre tuve una visión positiva de él. Me pareció siempre un hombre implicado con la comunidad y esto lo prueba. Me alegró el día.”

Antes de marcharse cada uno por su lado, Crook le comentó a Adams un último deseo: que el receptor sea seleccionado para su segundo Pro Bowl y que llegue a su primera Super Bowl.

Como respuesta, Adams le dijo a Crook que también espera jugar en la Super Bowl LIII, y que eso le impedía, por lo tanto, jugar el partido de Pro Bowl de este año. Una clara demostración de intenciones.

Son estos pequeños momentos los que tienen un significado especial para Adams, y más viendo la dedicación de Crook. Se compró su camiseta en el año rookie, continuó con ella durante la temporada 2015, plagada de lesiones, y la ha seguido llevando con orgullo hasta la temporada de explosión de Adams, en 2016. Hasta hoy.

“Cuando ves uno de estos fans, que me han apoyado des del principio y se han mantenido leales, especialmente si tenemos en cuenta el camino que he tenido en mi carrera, con sus altibajos, evidentemente significa mucho para mí,” dijo Adams. “Este tipo de fans son súper especiales.”

Crook nunca imaginó que le pasara esto durante su viaje, esta sorpresa tan grande, pero estaba feliz de haber estado en el lugar y momento oportuno para poder conocer al jugador que ha respaldado desde el día 1.

Hay un pequeño problema, por cierto. Crook necesita una nueva camiseta.

“Ahora tengo que comprarme otra,” se reía Crook. “No puedo ponerme esta.”

Traducido por Marc Mairal

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